Hace unos 5.000 años desaparecieron las lluvias, el clima se hizo similar al actual y los antílopes y las gacelas emigraron hacia el sur; sólo queda el testimonio artístico de los hombres que convivieron con ellos.
Pero no sólo hay grabados, también hay pinturas parietales en refugios rocosos, de los que se han descubierto unos 2.000 en el desierto del Sahara. En estas pinturas encontramos animales, pero también numerosas representaciones humanas. Su datación es variable, siendo las más antiguas de unos 9.000 años. Las pinturas están realizadas con pigmentos minerales ocres, marrones, amarillentos, rojizos, blancos. Estas pinturas parecen reflejar un universo mágico-religioso, en el que las escenas de caza y los rituales en grupo tienen mucha importancia. Las mejor conservadas se encuentran en Tadart Acacus en el sudoeste de Libia, cerca de la cuidad de Ghat.


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